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Medio siglo de la USOC

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Los afiliados históricos destacan la independencia política del sindicato
 
Pequeña pero resistente y duradera. Nació durante y contra el franquismo y ahora se consolida como el tercer sindicato de Catalunya. Desde las reuniones clandestinas en los años 60, en plena dictadura, a la fuerte persecución sindical de los 70 y la lucha por la reconversión industrial de los 80. La Unión Sindical Obrera de Catalunya (USOC), en su 50º aniversario, defiende, desde sus orígenes, su papel como sindicato independiente de la influencia de los partidos.
 
Josep Barceló y Manel Maeztu - Foto Mónica Tudela.
 
Dos de sus militantes históricos, Manel Maeztu -uno de sus fundadores- y Josep Barceló -exsecretario general-, explican esta apuesta por la autonomía política del sindicato, que se estableció desde sus orígenes. Barceló cuenta que, después de los hechos de Mayo del 68, en Francia, al que asistieron muchos intelectuales y sindicalistas españoles, el sindicato decidió que "debía mantenerse al margen de los partidos" y preocuparse solo de "las condiciones de trabajo, salariales y económicas de sus afiliados y del conjunto de los trabajadores".
 
OBREROS CATÓLICOS
La USOC empezó sumando fuerzas de miembros de la anarquista CNT y de la socialista UGT y otros que provenían de la católica Solidad Obrera de Catalunya (SOC). Para Barceló, "el movimiento cristiano jugó un papel muy importante" y este provenía, según Maeztu, "de las parroquias obreras, como las de Sabadell, Terrassa y barrios de Barcelona", que establecieron la "semilla" de lo que sería el sindicato.
 
Este hecho se entiende, para Barceló, por el "cargo de consciencia" que tenían algunos sectores de la iglesia por su actuación durante la guerra civil y la dictadura. Maeztu añade que otra de las causas es porque "el mensaje evangélico es un mensaje de libertad, no es un mensaje de dictadura"» y que los miembros de la iglesia "más obrera" realizaron un "importante ejercicio de concienciación como trabajadores para transmitir los valores de justicia y compromiso".
 
EL PERIODO FRANQUISTA
Con la aprobación de la ley de negociación colectiva en 1959 y el reglamento de elecciones sindicales de 1966, miembros de la USOC, junto con otros de CCOO, participaron en el sindicato vertical del régimen, la Central Nacional Sindicalista (CNS), único sindicato legal durante el franquismo. "Nosotros tuvimos un papel de representación y de negociación de convenios. Queríamos estar ahí y saber qué se estaba acordando, no dejarlo en manos de los franquistas", comenta Barceló.
 
Esta participación les supuso una fuerte represión sindical a partir de 1972, hecho que hizo que algunos, como Barceló, fueran despedidos de sus empresas y, otros, detenidos. Esta situación de ilegalidad y clandestinidad no finalizaría hasta 1977, con la "recuperación de las libertades democráticas y la constitución de los Pactos de la Moncloa como referencia laboral", remarca Barceló.